La corteza cerebral es la capa más externa del cerebro, es decir, la superficie que lo recubre y que se encuentra justo debajo del cráneo. Tiene un aspecto lleno de pliegues y surcos, lo que permite que una gran cantidad de tejido cerebral se acomode dentro de la cabeza. Esta capa está formada principalmente por sustancia gris y participa en funciones como pensar, sentir, recordar, comprender, comunicarse y controlar los movimientos.
La corteza cerebral se divide en cuatro lóbulos principales. El lóbulo frontal interviene en la planificación, la toma de decisiones, el control de impulsos, la conducta y el movimiento. El lóbulo parietal procesa sensaciones como el tacto, el dolor y la temperatura, y ayuda a reconocer la posición del cuerpo y el espacio. El lóbulo temporal participa en la audición, la memoria, el lenguaje y el reconocimiento. El lóbulo occipital se encarga principalmente de procesar la información visual.
Cuando alguna de estas zonas presenta lesiones o deterioro, pueden aparecer dificultades para hablar, recordar, concentrarse, moverse, reconocer estímulos, orientarse o controlar las emociones y la conducta. Las alteraciones dependen del área afectada.
Para favorecer su buen funcionamiento es importante dormir bien, realizar actividad física, mantener una alimentación equilibrada, estimular la mente y conservar vínculos sociales. También ayuda prestar atención a lo que se piensa, se siente y se hace en el momento presente, expresar las emociones de manera adecuada y reflexionar antes de actuar.