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Promoción de la salud mental y autocuidado

Una mirada a la ludopatía desde la experiencia externa

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Maria Jirleza Montoya Arbelaez
Una mirada a la ludopatía desde la experiencia externa

Desde una mirada que observa más que participa, la ludopatía se asemeja a una luz intensa en medio de la noche: atrae, despierta emoción y ofrece la ilusión de compañía y cambio inmediato. Sin embargo, al acercarse, esa luz también puede encandilar. Lo que inicia como entretenimiento se transforma en una rueda que gira cada vez más rápido, donde el impulso de jugar intenta cubrir silencios internos, inquietudes o emociones que no han sido reconocidas. Así, el deseo no surge solo por ganar, sino por la necesidad de calmar, distraer o sentir algo diferente por un instante.

Alrededor de esta dinámica suelen aparecer otras salidas rápidas que prometen el mismo alivio: el humo del tabaco, el alcohol que adormece o las sustancias que anestesian por momentos lo que incomoda. Son caminos que parecen acompañar, pero que en realidad amplían la distancia con uno mismo. Lo que se intenta llenar desde afuera continúa pidiendo atención desde adentro.

Comprender este proceso invita a notar el impulso cuando aparece; reconocer la emoción presente, ansiedad, soledad, aburrimiento o tristeza y permitirse una pausa antes de actuar. En ese breve espacio se abre la posibilidad de elegir algo distinto; caminar, escribir lo que se siente, hablar con alguien cercano, respirar profundamente o realizar una actividad que genere calma. Estos pequeños cambios permiten que la emoción encuentre expresión sin necesidad de recurrir al juego o a conductas que solo alivian de forma momentánea.

El camino de recuperación se parece más a encender luces suaves que a buscar un destello inmediato. Compartir con otros, crear rutinas, cuidar el cuerpo, aprender algo nuevo y expresar lo que se guarda comienzan a llenar esos vacíos de manera más estable. Cada elección consciente debilita el impulso y fortalece el bienestar. A veces basta con ese primer paso para iniciar un cambio: escuchar lo que se siente, atenderlo con cuidado y descubrir que sí existen otras formas de llenar el vacío y avanzar hacia la sanación.

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Escrito por Maria Jirleza Montoya Arbelaez

Compartiendo reflexiones para una vida más equilibrada y consciente. Gracias por leer y ser parte de esta comunidad.

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